domingo, 30 de julio de 2017

Derecho y series: Death note

Es una serie manga escrita por Tsugumi Ōba e ilustrada por Takeshi Obata, cuya adaptación al anime fue dirigida por Tetsurō Araki (2006), la cual consta de 37 capítulos.

La trama es acerca de una libreta que contiene instrucciones para matar a las personas. Esa libreta llega a la tierra luego de que un Dios de la muerte (Shinigami) llamado Ryuk la arrojará de su mundo por diversión y fue encontrada por un brillante estudiante y joven ejemplar (Light Yagami). Cuando Light descubrió los poderes de la libreta empezó a matar criminales, se sintió tan poderoso que a partir de ese momento quizo convertirse en el Dios de un nuevo mundo que él creará con base en su idea de justicia y al infundir temor en la población que no querrá morir si cometiese delitos.

La muerte de los criminales hace que la policía internacional intente encontrar la razón por la qué están muriendo misteriosamente esas personas y para ello contactan a un famoso detective llamado L, quien a su vez quiere hacer justicia por su propia mano, pues sobre todas las cosas quiere descubrir a la persona responsable por los asesinatos y al que denomina Kira. De esa forma, Light y L comienzan un interesante duelo para ver quién es más superior mentalmente y cuál idea de justicia prevalecerá sobre la otra.

Con la serie se podrá debatir acerca del concepto de justicia y lo inconveniente que es impartirla fuera de los tribunales sobre la base de la Constitución y la ley. También la serie cuenta con puntos débiles como por ejemplo: se tortura y trata cruelmente a indiciados para obtener una confesión, a la vez de que a los razonamientos abductivos los confunden con los deductivos (deducciones).

Si se quiere enseñar un poco sobre justicia, se recomienda la utilización de los videos publicados en YouTube por Michael Sandel (filósofo, político y profesor de Harvard), los cuales sirven para lograr un debate fructífero y profundo acerca de esa noción. Algunos de esos videos se pueden ver aquí.

Sobre la serie se han hecho diversas películas: dos dirigidas por Kaneko (2006), una por Nakata (2008) y una por Sato (2016). En el mes de agosto de 2017, se estrenará una nueva película dirigida por Adam Wingard y producida por Netflix.

El tráiler de la serie se puede ver aquí.

El tráiler de la película producida por Netflix aquí.

domingo, 16 de julio de 2017

Derecho y cine: Matar a un ruiseñor

1) La película:
Es una película de 1962, dirigida por Robert Mulligan, basada en la novela del mismo nombre (escrita por Harper Lee en 1960). Fue nominada a ocho premios Oscar, de los que obtuvo tres, uno de ellos por la actuación estelar de Gregory Peck, como Atticus Finch. Está catalogada como una de las grandes obras de la historia del cine, no solo por sus valores cinematográficos, con la dirección impecable de Mulligan, sino por su valor pedagógico en un sentido amplio y diverso: desde la lucha contra la desigualdad racial y el miedo por el otro, hasta la relación paterno-filial, el punto de vista de los niños y la entereza moral de los servidores de la justicia, especialmente los abogados.

Al igual que la novela, la película narra los sucesos que acontecieron a lo largo de tres años en un pueblo ficticio de Alabama, en la época de la gran depresión estadounidense. La narración puede ser divida en tres partes bien diferenciadas pero conectadas internamente por actos que causan los eventos de los bloques posteriores. La historia es contada por la voz en off de la protagonista: Jean Louise "Scout" Finch (Mary Badham). Scout nos muestra su punto de vista de los sucesos que transcurrieron en su infancia y de qué manera la afectaron.

En la primera parte de la película, Scout y su hermano (“Jem” Finch) juegan inocentemente e investigan al misterioso ser que vive en una casa del vecindario, un hombre que no ha salido por años y que algunos creen que es un verdadero monstruo. Nadie lo ha visto, pero este ser misterioso les deja regalos a Scout y Jem. En esta primera parte también es presentado uno de los personajes más importantes de la historia del cine: Atticus Finch, el padre de los niños. Atticus es un abogado, creyente en la justicia y en la igualdad racial. Pronto sus hijos descubrirán esta faz virtuosa del padre.

La segunda parte se enfoca en el juicio contra Tom Robinson (Brock Peters), un hombre negro que es acusado de violación de una mujer blanca. Tom es defendido por Atticus. Del juicio hablaremos más abajo. La tercera parte de la película es una historia de venganza, pérdida de la inocencia y el desvelamiento de un misterio. De esta última parte no hablaremos mucho para que ustedes, estimados lectores, se animen a ver la película.   

El juicio. Desde el punto de vista que más nos interesa resaltar en esta entrada, como es la puesta en escena de eventos y personajes vinculados al Derecho, el juicio contra Tom juega un papel primordial. Como decíamos en el párrafo anterior, Tom es acusado de violar a una mujer blanca, y Atticus es quien lo defiende ante un jurado formado completamente por blancos, y ante un juez y unos policías con grandes prejuicios contra los negros.

La defensa que hace Atticus es magistral, deja en evidencia cada uno de los vicios del proceso y cómo se ha acusado a un hombre sin pruebas de peso, solo con los testimonios de la supuesta víctima y su padre (un violento hombre que irá tomando mayor relevancia a partir del juicio), sin que exista siquiera un examen médico a la víctima. Pero Atticus también muestra compasión por la víctima, Mayella Ewell (Collin Wilcox), una mujer extremadamente pobre, sumida en la ignorancia y bajo el yugo de un padre salvaje. En su discurso de cierre, Atticus le pide al jurado que dejen de lado sus perjuicios contra los negros y juzguen correctamente a un hombre absolutamente inocente, cuya única desgracia fue sentir compasión por una mujer blanca al intentar ayudarla. Tristemente, el jurado hace caso omiso de las palabras de Atticus y declara culpable a Tom.

Hay muchos elementos del juicio que son importantes, entre ellos la forma como Atticus defiende a Tom, cuáles son los argumentos principales, de qué manera intenta persuadir o convencer al jurado y la actuación del jurado y los servidores públicos (juez y policías). Además, la figura de Atticus como abogado intachable, como ejemplo a seguir por cualquier servidor de la justicia, es un buen tema de reflexión para estudiantes de Derecho y abogados del mundo.

Te animamos a ver esta gran obra, una rara avis donde se logra mezclar el cine de misterio y de los recuerdos infantiles con el cine judicial, el de los héroes civiles e incluso con el cine de terror. Te garantizamos que es tan entretenida que sentirás que es brevísima. Al finalizarla pensarás que has visto una obra intemporal, no sólo por sus virtudes artísticas, sino también por los valores humanos que enarbola. 

2) La novela:
La novela que lleva el mismo nombre que la película -y sobre la cual se basó- fue escrita por Harper Lee (1960). El largometraje es bastante fiel y rinde homenaje a la novela, pero quizás, por el formato, se pierde un poco el carácter de Atticus Finch, personaje sobre el que queremos hacer hincapié, ya que definitivamente el mundo necesita muchas personas como él. Veamos por qué ese personaje es tan interesante:

a. Trato con sus hijos. Atticus siempre se muestra respetuoso con sus hijos, sin cambiar su lenguaje habitual de abogado. Permite que lo llamen por su nombre y siempre está dispuesto a dar importantes lecciones de vida a sus hijos sobre el respeto hacia todos los seres humanos, la justicia y la tolerancia, incluso llegando a acuerdos con ellos. El respeto que espera de sus hijos hacia él es por el modo honorable con el que dirige su vida, no por el simple hecho de ser su padre. Ejemplo de lo anterior es el siguiente consejo que le da a su hija Scout:

“Es posible que oigas cosas feas en la escuela: pero haz una cosa por mí, si quieres: levanta la cabeza y no levantes los puños. Sea lo que fuere lo que te digan, no permitas que te hagan perder los nervios. Procura luchar con el cerebro para variar... Es un cambio excelente, aunque tu cerebro se resista a aprender” (p. 58).

b. La justicia como fin. Atticus no piensa que la justicia sea una ilusión o una noción carente de contenido, sino un fin y un norte en la vida. Basta recordar que el episodio en el que no estaba claro cómo había muerto Bob Ewell, estaba dispuesto a que se siguiera un proceso en contra de su hijo Jem. Preferiría que su hijo respondiera ante la justicia, de ser necesario, antes de la posibilidad de que la sombra del irrespeto a la ley y de la duda persiguiese de por vida a su hijo (p. 203).

Después de todo, esa es la principal motivación por la cual aceptó la defensa de Tom Robinson, para que la justicia prevaleciera por encima de cualquier prejuicio que se pudiera tener en contra de Tom por ser negro. Aquí vale la pena recordar el argumento con el que cierra la audiencia de juicio y que tanto el libro como la película contienen:

“No soy un idealista que crea firmemente en la integridad de nuestros tribunales ni del sistema de jurado; esto no es para mí una cosa ideal, es una realidad viviente y operante. Caballeros, un tribunal no es mejor que cada uno de ustedes, los que están sentados delante de mí en este Jurado. La rectitud de un tribunal llega únicamente hasta donde llega la rectitud de su Jurado, y la rectitud de un Jurado llega sólo hasta donde llega la de los hombres que lo componen. Confío en que ustedes, caballeros, repasarán sin pasión las declaraciones que han escuchado, tomarán una decisión y devolverán este hombre a su familia. En nombre Dios, cumplan con su deber” (p. 155).

Para Atticus acudir a la ley y al sistema de justicia es la mejor manera de solucionar los problemas, sin necesidad de hacer uso de la violencia.

c. Su carácter. El carácter de ese abogado nos enseña que es posible vivir respetando a todos los seres humanos. Esa característica la demuestra cuando muestra absoluto respeto incluso al despreciable Bob Ewell.

En el argumento de cierre del juicio, al que ya nos referimos, no sólo hace alusión a su confianza en el sistema de justicia, sino -principalmente- a la igualdad como un elemento característico de todos los seres humanos, de modo que reproducimos un poco más de ese argumento:

“Pero hay una cosa en este país ante la cual todos los hombres son creados iguales; hay una institución humana que hace a un pobre el igual de un Rockefeller, a un estúpido el igual de un Einstein, y al hombre ignorante, el igual de un director de colegio. Esta institución, caballeros, es un tribunal. Puede ser el Tribunal Supremo de Estados Unidos, o el Juzgado de Instrucción más humilde del país, o este honorable tribunal que ustedes componen. Nuestros tribunales tienen sus defectos, como los tienen todas las instituciones humanas, pero en este país nuestros tribunales son los grandes niveladores, y para nuestros tribunales todos los hombres han nacido iguales” (p. 154-155).

El tráiler de esa película se puede ver aquí.

La novela, que se utilizó para hacer la presente nota, se puede descargar aquí

LMN/CRB