miércoles, 11 de enero de 2017

Derecho y cine

Proponemos que hoy en día la formación del abogado se realice utilizando otros medios adicionales, alternativos y complementarios al derecho positivo y a los textos jurídicos mediante la utilización de conceptos y situaciones familiares que consigan la motivación del alumno para un aprendizaje significativo. La idea es captar el interés de éstos a partir de situaciones cotidianas y atractivas relacionadas con la ciencia del derecho que obliguen a su análisis. La mayoría de los autores que plantean esta herramienta pedagógica interdisciplinaria proponen la enseñanza del derecho a través de la literatura y el cine, pero en esta oportunidad sólo queremos referirnos a la relación que existe entre el derecho y el cine.

Queremos aclarar de una vez que no queremos referirnos a la relación más evidente que existe entre el derecho y el cine que sería aquella relacionada con el derecho positivo del cine (cómo el derecho lo regula), sino a cómo el cine muestra narraciones e historias con contenido jurídico.

Se habla de derecho y cine y no a la inversa porque se quiere destacar cuál es el objeto de estudio en primer lugar y su vehículo en segundo término, de manera que se quiere recalcar que para los efectos de la enseñanza del derecho el cine está al servicio de esta ciencia.

Si bien es cierto que no existe una categoría de cine jurídico como etiqueta utilizada convencionalmente, no por ello el fenómeno jurídico está exento en las narraciones cinematográficas, pues hasta cierto punto es habitual que los temas propios del derecho formen parte de las tramas cinematográficas.

Utilizar el cine como recurso didáctico es relevante porque sirve para despertar el interés del alumno por un aspecto jurídico determinado, además ayuda a ilustrar un problema relacionado con esta ciencia para que reflexione sobre estos temas que se le presentan no como teorías, sino como vivencias que surgen dentro de una historia ficticia y que lo aproximan un poco a entender cuál es la vinculación real entre el derecho y la vida cotidiana (importancia didáctica).

Es relevante aprender a través de esas narraciones (aunque fantasiosas) por una razón que no es baladí: ver como resulta en algunos casos la vivencia humana que se observa es un modo de entendimiento acerca de esas experiencias que son ajenas -en principio- y que pueden invitar a abogar a modificar lo que sea atinente al derecho (con intervención de la ley) si consideramos que es injusta o contraria a la condición humana.

En definitiva, la utilización de estas herramientas pedagógicas (literatura y cine) basadas en narraciones de cómo se relaciona el derecho con una parcialidad de la realidad ayudan a que el abogado esté mejor preparado para su ejercicio, pues como dijo en la película Amistad el ex presidente norteamericano John Quincy Adams: Cuando ejercía la abogacía hace muchos años, tras muchas pruebas y errores descubrí que en el Juzgado gana el que cuenta la mejor historia.

Dicho lo anterior, a continuación, nos atrevemos a recomendar algunas (de las muchas) películas que sirven para enseñar el derecho a través del cine:

1.- Anatomía de un asesinato (1959) - Otto Preminger
2.- El círculo del poder (1991) - Andreï Kontchalovski
3.- Sostiene Pereira (1996) - Roberto Faenza
4.- 12 hombres en pugna (1997) - William Friedkin (remake)
5.- Legítima defensa (1997) - Francis Ford Coppola
6.- Amistad (1997) - Steven Spielberg
7.- Acción civil (1998) - Steven Zaillian
8.- La vida de los otros (2006) - FlorianHenckel von Donnersmarck
9.- El lector (2008) - Stephen Daldry
10.- No conoces a Jack (2010) - Barry Levinson
11.- Azul y no tan rosa (2012) - Miguel Ferrari
12.- Ojos grandes (2014) - Tim Burton

Publicado inicialmente en la Revista Digital Guayoyo en letras.

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