lunes, 13 de noviembre de 2017

Derecho y cine: Crimen perfecto

Es un largometraje dirigido por Gregory Hoblit (2007), que resulta muy interesante desde la óptica del derecho penal e incluso del derecho probatorio. Veamos por qué recomendamos esta película:

En ella se narra un planificado asesinato cometido por un millonario ingeniero aeronáutico (Ted Crawford) en contra de su esposa. Delito que es confesado al detective que acudió a la escena del crimen inmediatamente después de que se perpetró. Como consecuencia de ello, se inició un proceso penal en el que Crawford rechaza ser representado por un abogado y prefiere defenderse a sí mismo.

El fiscal acusador ("Willy" Beachum) se encuentra en una transición hacia la práctica privada, lo que lo tiene distraído del juicio, además de tener plena confianza de que logrará la condena del asesino, toda vez que cuenta con la confesión de éste. Así, comienza una interesante batalla de ingenio entre Crawford y Beachum.

En el transcurso del proceso se determina que una de las pruebas ofrecidas estaba viciada, con lo cual se aplicó la doctrina del fruto del árbol envenenado, lo que conlleva a un inesperado desenlace. Según esa doctrina, cualquier prueba (fruto) obtenida de forma ilegal (árbol envenenado) deberá ser anulada y no puede ser tenida en consideración, se reputa como inexistente, independientemente de su valor, por lo que no puede ser utilizada.

Esa figura surgió en el caso Silverthorne Lumber Company contra Estados Unidos, en el que se pretendía utilizar como prueba unos libros de contabilidad recogidos en las oficinas del acusado sin orden previa. Puedes leer más acerca de esa teoría aquí.

El tráiler de esa película se puede ver aquí

lunes, 30 de octubre de 2017

Derecho y literatura: En su propio beneficio

Es una novela realista escrita por Sergio Jablon (1999) que narra -desde la ficción- la crisis financiera que vivió Venezuela en 1994 y que permite acercarse al contexto social, económico y político del país en esa década.

La historia cuenta las razones que llevaron a la intervención de un banco (Banco Urbano) en los momentos en que pudo ser vendido a capitales extranjeros. Entre los ilícitos cometidos se encontraba la doble contabilidad, con la que -por cierto- estaban engañando al auditor de los interesados en comprar el Banco.

La novela sirve para enseñar acerca del deficiente sistema de justicia imperante en la época, la impunidad, corrupción y hasta la degradación social, toda vez que en esa historia se muestra que hubo complicidad del ciudadano común con los responsables del banco. Lamentablemente, todas esas aristas son superadas debido a la profunda crisis de valores éticos y morales que sufrimos en la actualidad.

También denuncia cómo la institución que llevó a cabo la intervención del Banco actuaba por móviles políticos, obviando los criterios jurídicos o técnicos necesarios, lo que conllevó a que fuera complaciente con los bancos y sus representantes. Todo ello ayuda a pensar que esa dificultad financiera tuvo esas nefastas consecuencias en virtud de una sociedad complaciente.

sábado, 14 de octubre de 2017

Derecho y cine: M, el vampiro de Düsseldorf

M es una película alemana de 1931, dirigida por el mítico director Fritz Lang y protagonizada por el actor de culto, Peter Lorre. Relata los crímenes de un asesino en serie y su posterior cacería por parte de la policía y otros sectores de la sociedad.

Mientras la madre de Elsie Beckmann espera que regrese del colegio, un hombre le saca conversación a la pequeña y le regala un globo. La madre espera, pero su hija no aparece nunca más. Es la nueva víctima del vampiro. En la ciudad de Düsseldorf los padres ya no pueden estar tranquilos cuando sus hijos regresan de la escuela o juegan en zonas públicas. Un asesino de niños anda suelto. Lo llaman el vampiro de Düsseldorf.

Poco después de la desaparición de Elsie Beckmann, el asesino envía una carta a la prensa prometiendo nuevos asesinatos. La policía emprende una cacería, buscan personas con antecedentes de violencia hacia los niños y comienzan a vigilar a los maleantes de la ciudad. El club de maleantes no puede vivir así, vigilados por la policía y difamados por el vampiro de Düsseldorf. Por ello, se reúnen y deciden emprender su propia cacería del asesino. ¿Cuál de las dos búsquedas conseguirá atraparlo? Tendrás que ver la película para saberlo. 

M es un clásico del cine y una verdadera obra maestra. No le tengas miedo a acercarte a esta película por ser en blanco y negro y de 1931. Te aseguro que no te defraudará, te mantendrá pegado al asiento y te hará reflexionar. Esta fue la primera película de Fritz Lang con sonido. Lang representa una sociedad alemana de la que ya entreveía ese oscuro germen del nazismo. En esos años incluso su esposa (que pronto dejaría de serlo) se había unido al partido de Hitler. Toda esa atmósfera enrarecida y violenta es visible en M. Tampoco se puede hablar de esta película sin dejar de mencionar a Peter Lorre en su primer papel estelar. Su actuación es inmensa, un asesino terrible pero que en el momento culminante incluso puede conmover por el miedo y dolor que reflejan sus ojos.

Desde el punto de vista jurídico, dos elementos merecen mención especial. Por una parte, la película retrata el sistema policial y de justicia alemán de la época. Cómo los detectives trabajaban, las nuevas tecnologías (análisis grafotécnico y de huellas), así como su relación con la prensa. Por otra parte, en el tramo final de la película se realiza un juicio bastante sui generis, pero que conduce a una reflexión filosófico-jurídica sobre el Derecho Penal: ¿debe condenarse a alguien para quien es imposible actuar de otra manera? Es el sempiterno problema del determinismo de la conducta y los límites del libre albedrío.

El tráiler de esa película se puede ver  aquí

El largometraje puede verse en youtube aquí

viernes, 29 de septiembre de 2017

Derecho y literatura: Tiempo de matar

Es una novela del abogado, político y escritor norteamericano John Grisham (1988). Grisham ha afirmado que su principal influencia como escritor ha sido la obra Matar a un ruiseñor. Se trata del primer libro de ese autor y está inspirado en un caso de violación que presenció cuando ejercía como abogado. La novela llegó a ser un best seller.

La historia gira alrededor de la violación de una niña negra de 10 años por parte de dos hombres blancos y las acciones que toma el padre en venganza contra los violadores. Tiempo de matar se ambienta en una pequeña ciudad de Mississippi y toca aspectos judiciales y de derecho civiles, ya que el racismo es un tema muy presente en la obra.

La terminología jurídica es el lenguaje común de la historia, pero los detalles legales presentes en todos los diálogos no es el único elemento de la novela que llame la atención a los abogados y estudiantes de Derecho, pues estimamos que su principal virtud es la excelente narrativa, la tensión y una trama magníficamente bien expuesta que no permite que uno se separe del libro.

Uno de los aspectos más interesantes, más allá del tema judicial y legal, es el enfrentamiento de personajes abiertamente diferentes y con estilos distintos para abordar la profesión, como sucede con el fiscal Rufus Buckley y el abogado Jake Brigance. El juicio en el que se enfrentan esos dos abogados llega a ser considerado uno de los más importantes de EE.UU. y la exposición mediática sirve para que el fiscal se promocione para ser gobernador y para que Jake intente ganar clientes que le permitan una gran comodidad económica.

Otro aspecto que resalta de la obra y que la hace llamativa, es como los abogados intervinientes en el juicio hacen todo para ganarlo, como se divide el público a favor o en contra del acusado, la deliberación del jurado e incluso la lucha entre los defensores de los derechos civiles de los afroamericanos y la aparición del Ku Klux Klan.

Sobre la novela se hizo una película dirigida por Schumacher (1996), que aunque es una buena adaptación con un buen elenco, no supera la novela, la cual es preferible leer. El tráiler de la película se puede ver aquí.

viernes, 15 de septiembre de 2017

Derecho y cine: Las sufragistas

Las sufragistas (2015) es una película dirigida por Sarah Gavron que relata la lucha histórica de las mujeres inglesas, a principios del siglo XX, para obtener su derecho al voto. Es protagonizada por Carey Mulligan (Maud Watts), y cuenta con las participaciones de Anne-Marie Duff (Violet Duff), Helena Bonham Carter (Edith Ellyn), Natalie Press (Emily Wilding Davison) y un pequeño paneo de Meryl Streep como la famosa activista por los derechos de la mujer Emmeline Pankhurst.

En la Londres de 1912 las mujeres de la clase obrera viven en condiciones paupérrimas. Una de esas mujeres es Maud Watts, una joven lavandera, madre de un pequeño (George) y esposa de un compañero de trabajo. Un día, las circunstancias hacen que Maud quede en medio de una acción de calle de las sufragistas: mujeres que forman parte del movimiento en pos del voto femenino, WSPU  (Women’s Social and Political Union), lideradas por Emmeline Pankhurst. Estas acciones hacen que Maud se involucre, poco a poco, en la lucha por sus derechos, no solo con actos pacíficos, sino también mediante acciones que quebrantan las leyes (apedrear vidrieras, poner pequeñas bombas en el correo postal y algo más que no contaremos para que vean la película).

En una sociedad terrible y cruel con las mujeres, más aún si son pobres, la militancia de Maud la conduce a la cárcel –en más de una ocasión– y a la pérdida de su trabajo, su marido y su hijo. Algunas de las mujeres del WSPU, entre ellas Maud, no ven otra salida que radicalizar sus acciones. Al final, su lucha llega a un punto que parece sin retorno, a un clímax brutal basado en hechos reales.

Desde el punto de vista cinematográfico, la película cumple con lo justo. Una fotografía oscura, semejante a la realidad de Londres en aquella época, y un ritmo cinematográfico algo quebradizo, como si se estuviera resumiendo una historia mucho más larga y compleja. Según lo que hemos investigado, históricamente la película se ajusta bastante bien al retrato de aquella época y a la lucha de las mujeres. La directora crea el personaje de Maud a partir de los relatos de la vida diaria de muchas mujeres de la clase obrera de la época que fueron sufragistas. Esto es algo importante que debe resaltarse: el punto de vista de la película es novedoso, pues normalmente se contaba la historia de las sufragistas desde sus protagonistas, mujeres de la clase media y con estudios (la misma Emmeline Pankhurst calzaba en ese perfil); el giro que le da la directora pone el foco de atención en las numerosas obreras que lucharon en condiciones terribles, sufriendo el ostracismo en sus familias y vecindarios.

Desde el punto de vista jurídico hay varios elementos que pueden ser motivo de reflexión. En primer lugar, la película nos retrata parte del sistema de justicia, los funcionarios judiciales y policiales y las cárceles de principios del siglo XX inglés. Un sistema terriblemente sesgado en contra de las mujeres. En segundo lugar, y lo más importante, es cómo la lucha por los derechos de la mujer fueron verdaderas luchas, con heridos, abusos, cárceles y muertos; fueron épocas duras, crueles y en las que muchas mujeres no pudieron ver los frutos de sus sacrificios. A veces damos por hecho que los derechos de los que gozamos siempre han estado y estarán presentes, no valoramos la lucha constante, dinámica, de muchas personas que han sacrificado todo lo que tienen para conseguir las libertades y derechos que disponemos hoy en día. Solo cuando esos derechos se ven amenazados es que comenzamos a valorarlos. 

El tráiler de la película se puede ver aquí.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Derecho y literatura: El castillo

Es una novela inacabada de Franz Kafka, escrita en 1922 y publicada póstumamente en 1926. Es una obra densa y uno de los relatos que más se identifica con el adjetivo kafkiano.

El personaje principal de la historia se llama simplemente K y sobre el que no podemos estar seguro de que se trata del agrimensor que dice ser o que su intención haya sido llegar a la aldea del castillo, aunque ninguna de estas cosas sea desmentida por el castillo que representa a la Administración Pública burocrática moderna y que en definitiva lo contrató.

El transcurrir de los días de K en la aldea tienen como verdadero fin que se le reconozca como el agrimensor oficial, tanto por los aldeanos como por los integrantes de la Administración Pública. En esa tarea fracasa desde el primer día, toda vez que en el castillo le dicen que nunca podrán recibirlo, de manera que su interrelacion con esa Administración es a través de mensajes con la intermediación de terceros.

Así, la Administración Pública se presenta ante K como una organización sin rostro, pero que es capaz de decidir sobre la vida de cada uno de los aldeanos -incluyendo a K- y cuyas resoluciones no se conoce quién las toma, sobre qué base, cómo o para qué. A ese personaje le obsesiona entrar en contacto con ella, sus jerarcas y representantes con el objeto de obtener el reconocimiento que tanto parece importarle y para revisar lo concerniente a sus funciones.

Conversar con los funcionarios es prácticamente imposible, ya que ellos bajan del castillo a la aldea por muy breves momentos, están muy ocupados y en general desinteresados de la población, con quienes sólo entran en contacto si en función de su trabajo deben sostener algún tipo de entrevista o interrogatorio. De hecho, el funcionario que K más desea ubicar, llamado Klamm, se torna escurridizo y prácticamente nadie parece saber quién es, muestra de ello lo evidencia el siguiente pasaje de la novela:

“Su aspecto es distinto cuando viene al pueblo y cuando lo abandona; diferente antes de beber una cerveza y diferente después; diferente despierto, diferente dormido, diferente solo, diferente en conversación y, lo que resulta comprensible tras todo esto, casi completamente diferente en el castillo. Y se han constatado varias diferencias en el mismo pueblo, diferencias en la altura, la actitud, la corpulencia, el bigote, sólo respecto a los trajes coinciden los informes, siempre lleva el mismo traje, un traje negro con largos faldones” (p. 134).

La imposibilidad de que K entre en contacto con la Administración o sus funcionarios no hacen que éste se plantee, debido a la desesperación, abandonar la aldea, pues en los peores momentos siempre recibe un mensaje del castillo que logra esperanzarlo.

La novela que se utilizó para hacer esta nota se puede descargar aquí.

En 1997 se hizo una película basada en la novela, dirigida por Michael Haneke, cuyo tráiler se puede ver aquí.

martes, 15 de agosto de 2017

Derecho y cine: El abogado del diablo

El abogado del diablo (1997) es una película dirigida Taylor Hackford, basada en el bestseller del mismo nombre (escrita por Andrew Neiderman en 1990). La película es protagonizada por Keanu Reeves, en el papel de Kevin Lomax, Al Pacino, como John Milton, y Charlize Teron, como Mary Ann.

Kevin Lomax es un abogado defensor penal de Florida que nunca ha perdido un juicio. Esto lo convierte en una celebridad en dicho Estado. Al principio de la película, Lomax defiende a un profesor que es acusado de abuso sexual de menores. Aunque Lomax cree que su defendido es culpable, sus habilidades hacen que el profesor sea declarado no culpable. Luego de ganar ese caso recibe una impresionante oferta de trabajo: John Milton, el jefe de uno de los más grandes bufetes de Nueva York (y que es el mismísimo rey de las tinieblas), le propone unírseles a cambio de un gran salario y un espectacular apartamento. Por supuesto, Kevin y su mujer, Mary Ann, alucinan con la oferta. Allí comenzarán sus problemas.

Cuando Kevin se une al bufete de Nueva York recibe su primer encargo: defender a un multimillonario acusado de un homicidio múltiple. La carga de trabajo de Kevin lo aleja de su mujer, quien cada día se siente más sola en el frío apartamento, en una ciudad que no conoce y con gente algo amenazante. Mary Ann comienza a enajenarse, tiene visiones demoníacas y alucinaciones. Luego descubre que es infértil. Aunque Kevin vacila en dejar el caso y cuidar a Mary Ann, John Milton lo persuade de lo contrario; el argumento de Milton es que si Mary Ann se recupera, Kevin la odiará por la oportunidad que perdió. De manera que Kevin no deja sus casos ni vuelve a su hogar en Florida, como se lo recomienda su madre y como le ruega Mary Ann. El estado de la pobre Mary comienza a empeorar, incluso acusando a Milton de haberla violado. Todo ello la conduce a una situación límite. 

Siendo sinceros, el abogado del diablo no es una película redonda. Tiene muchos defectos y el giro final de la historia ha sido bastante criticado. Sin embargo, es divertida, mezcla de manera efectiva el cine de abogados, el de suspenso y el de eventos paranormales, y contiene algunos momentos memorables. El personaje de Al Pacino, John Milton –el diablo–, se lleva la mayoría de las mejores líneas del guion. Es un abogado carismático, vivaz, inteligente y hábil con el verbo. Un momento memorable de John Milton es la escena en la que le aconseja a Kevin Lomax que no sea demasiado engreído, sin importar lo bueno que sea, y que nunca deje que lo vean llegar, que debe mantenerse siempre pequeño, siendo el tonto, el leproso, el vago desempleado; ¿qué les parece ese consejo?

Desde el punto de vista jurídico, la película puede servir en varios niveles. Por una parte, los juicios y la labor de los abogados defensores, el manejo de los testigos y los jurados, sin ser un fiel retrato de la realidad, puede servir al estudiante de Derecho para reflexionar sobre cómo actuar en ese plano. Por otra parte, es importante el análisis de los límites del ejercicio ético del Derecho: hasta dónde debe llegar un abogado por ganar un juicio, cómo desarrollar habilidades persuasivas y cuáles deben ser sus límites, cómo manejar la vanidad y el engreimiento profesional. Por último, está el plano familiar, la dedicación excesiva al trabajo, en perjuicio de las relaciones de familiares y de amistad, ¿cuáles deben ser nuestros límites?   

Por último, estimados lectores, les pregunto: ¿defenderían al diablo si con eso obtuvieran dinero, bienes y reconocimiento?

El trailer de la película se puede ver aquí.

domingo, 30 de julio de 2017

Derecho y series: Death note

Es una serie manga escrita por Tsugumi Ōba e ilustrada por Takeshi Obata, cuya adaptación al anime fue dirigida por Tetsurō Araki (2006), la cual consta de 37 capítulos.

La trama es acerca de una libreta que contiene instrucciones para matar a las personas. Esa libreta llega a la tierra luego de que un Dios de la muerte (Shinigami) llamado Ryuk la arrojará de su mundo por diversión y fue encontrada por un brillante estudiante y joven ejemplar (Light Yagami). Cuando Light descubrió los poderes de la libreta empezó a matar criminales, se sintió tan poderoso que a partir de ese momento quizo convertirse en el Dios de un nuevo mundo que él creará con base en su idea de justicia y al infundir temor en la población que no querrá morir si cometiese delitos.

La muerte de los criminales hace que la policía internacional intente encontrar la razón por la qué están muriendo misteriosamente esas personas y para ello contactan a un famoso detective llamado L, quien a su vez quiere hacer justicia por su propia mano, pues sobre todas las cosas quiere descubrir a la persona responsable por los asesinatos y al que denomina Kira. De esa forma, Light y L comienzan un interesante duelo para ver quién es más superior mentalmente y cuál idea de justicia prevalecerá sobre la otra.

Con la serie se podrá debatir acerca del concepto de justicia y lo inconveniente que es impartirla fuera de los tribunales sobre la base de la Constitución y la ley. También la serie cuenta con puntos débiles como por ejemplo: se tortura y trata cruelmente a indiciados para obtener una confesión, a la vez de que a los razonamientos abductivos los confunden con los deductivos (deducciones).

Si se quiere enseñar un poco sobre justicia, se recomienda la utilización de los videos publicados en YouTube por Michael Sandel (filósofo, político y profesor de Harvard), los cuales sirven para lograr un debate fructífero y profundo acerca de esa noción. Algunos de esos videos se pueden ver aquí.

Sobre la serie se han hecho diversas películas: dos dirigidas por Kaneko (2006), una por Nakata (2008) y una por Sato (2016). En el mes de agosto de 2017, se estrenó una nueva película dirigida por Adam Wingard y producida por Netflix.

El tráiler de la serie se puede ver aquí.

El tráiler de la película producida por Netflix se puede ver aquí.

domingo, 16 de julio de 2017

Derecho y cine: Matar a un ruiseñor

1) La película:
Es una película de 1962, dirigida por Robert Mulligan, basada en la novela del mismo nombre (escrita por Harper Lee en 1960). Fue nominada a ocho premios Oscar, de los que obtuvo tres, uno de ellos por la actuación estelar de Gregory Peck, como Atticus Finch. Está catalogada como una de las grandes obras de la historia del cine, no solo por sus valores cinematográficos, con la dirección impecable de Mulligan, sino por su valor pedagógico en un sentido amplio y diverso: desde la lucha contra la desigualdad racial y el miedo por el otro, hasta la relación paterno-filial, el punto de vista de los niños y la entereza moral de los servidores de la justicia, especialmente los abogados.

Al igual que la novela, la película narra los sucesos que acontecieron a lo largo de tres años en un pueblo ficticio de Alabama, en la época de la gran depresión estadounidense. La narración puede ser divida en tres partes bien diferenciadas pero conectadas internamente por actos que causan los eventos de los bloques posteriores. La historia es contada por la voz en off de la protagonista: Jean Louise "Scout" Finch (Mary Badham). Scout nos muestra su punto de vista de los sucesos que transcurrieron en su infancia y de qué manera la afectaron.

En la primera parte de la película, Scout y su hermano (“Jem” Finch) juegan inocentemente e investigan al misterioso ser que vive en una casa del vecindario, un hombre que no ha salido por años y que algunos creen que es un verdadero monstruo. Nadie lo ha visto, pero este ser misterioso les deja regalos a Scout y Jem. En esta primera parte también es presentado uno de los personajes más importantes de la historia del cine: Atticus Finch, el padre de los niños. Atticus es un abogado, creyente en la justicia y en la igualdad racial. Pronto sus hijos descubrirán esta faz virtuosa del padre.

La segunda parte se enfoca en el juicio contra Tom Robinson (Brock Peters), un hombre negro que es acusado de violación de una mujer blanca. Tom es defendido por Atticus. Del juicio hablaremos más abajo. La tercera parte de la película es una historia de venganza, pérdida de la inocencia y el desvelamiento de un misterio. De esta última parte no hablaremos mucho para que ustedes, estimados lectores, se animen a ver la película.   

El juicio. Desde el punto de vista que más nos interesa resaltar en esta entrada, como es la puesta en escena de eventos y personajes vinculados al Derecho, el juicio contra Tom juega un papel primordial. Como decíamos en el párrafo anterior, Tom es acusado de violar a una mujer blanca, y Atticus es quien lo defiende ante un jurado formado completamente por blancos, y ante un juez y unos policías con grandes prejuicios contra los negros.

La defensa que hace Atticus es magistral, deja en evidencia cada uno de los vicios del proceso y cómo se ha acusado a un hombre sin pruebas de peso, solo con los testimonios de la supuesta víctima y su padre (un violento hombre que irá tomando mayor relevancia a partir del juicio), sin que exista siquiera un examen médico a la víctima. Pero Atticus también muestra compasión por la víctima, Mayella Ewell (Collin Wilcox), una mujer extremadamente pobre, sumida en la ignorancia y bajo el yugo de un padre salvaje. En su discurso de cierre, Atticus le pide al jurado que dejen de lado sus perjuicios contra los negros y juzguen correctamente a un hombre absolutamente inocente, cuya única desgracia fue sentir compasión por una mujer blanca al intentar ayudarla. Tristemente, el jurado hace caso omiso de las palabras de Atticus y declara culpable a Tom.

Hay muchos elementos del juicio que son importantes, entre ellos la forma como Atticus defiende a Tom, cuáles son los argumentos principales, de qué manera intenta persuadir o convencer al jurado y la actuación del jurado y los servidores públicos (juez y policías). Además, la figura de Atticus como abogado intachable, como ejemplo a seguir por cualquier servidor de la justicia, es un buen tema de reflexión para estudiantes de Derecho y abogados del mundo.

Te animamos a ver esta gran obra, una rara avis donde se logra mezclar el cine de misterio y de los recuerdos infantiles con el cine judicial, el de los héroes civiles e incluso con el cine de terror. Te garantizamos que es tan entretenida que sentirás que es brevísima. Al finalizarla pensarás que has visto una obra intemporal, no sólo por sus virtudes artísticas, sino también por los valores humanos que enarbola. 

2) La novela:
La novela que lleva el mismo nombre que la película -y sobre la cual se basó- fue escrita por Harper Lee (1960). El largometraje es bastante fiel y rinde homenaje a la novela, pero quizás, por el formato, se pierde un poco el carácter de Atticus Finch, personaje sobre el que queremos hacer hincapié, ya que definitivamente el mundo necesita muchas personas como él. Veamos por qué ese personaje es tan interesante:

a. Trato con sus hijos. Atticus siempre se muestra respetuoso con sus hijos, sin cambiar su lenguaje habitual de abogado. Permite que lo llamen por su nombre y siempre está dispuesto a dar importantes lecciones de vida a sus hijos sobre el respeto hacia todos los seres humanos, la justicia y la tolerancia, incluso llegando a acuerdos con ellos. El respeto que espera de sus hijos hacia él es por el modo honorable con el que dirige su vida, no por el simple hecho de ser su padre. Ejemplo de lo anterior es el siguiente consejo que le da a su hija Scout:

“Es posible que oigas cosas feas en la escuela: pero haz una cosa por mí, si quieres: levanta la cabeza y no levantes los puños. Sea lo que fuere lo que te digan, no permitas que te hagan perder los nervios. Procura luchar con el cerebro para variar... Es un cambio excelente, aunque tu cerebro se resista a aprender” (p. 58).

b. La justicia como fin. Atticus no piensa que la justicia sea una ilusión o una noción carente de contenido, sino un fin y un norte en la vida. Basta recordar que el episodio en el que no estaba claro cómo había muerto Bob Ewell, estaba dispuesto a que se siguiera un proceso en contra de su hijo Jem. Preferiría que su hijo respondiera ante la justicia, de ser necesario, antes de la posibilidad de que la sombra del irrespeto a la ley y de la duda persiguiese de por vida a su hijo (p. 203).

Después de todo, esa es la principal motivación por la cual aceptó la defensa de Tom Robinson, para que la justicia prevaleciera por encima de cualquier prejuicio que se pudiera tener en contra de Tom por ser negro. Aquí vale la pena recordar el argumento con el que cierra la audiencia de juicio y que tanto el libro como la película contienen:

“No soy un idealista que crea firmemente en la integridad de nuestros tribunales ni del sistema de jurado; esto no es para mí una cosa ideal, es una realidad viviente y operante. Caballeros, un tribunal no es mejor que cada uno de ustedes, los que están sentados delante de mí en este Jurado. La rectitud de un tribunal llega únicamente hasta donde llega la rectitud de su Jurado, y la rectitud de un Jurado llega sólo hasta donde llega la de los hombres que lo componen. Confío en que ustedes, caballeros, repasarán sin pasión las declaraciones que han escuchado, tomarán una decisión y devolverán este hombre a su familia. En nombre Dios, cumplan con su deber” (p. 155).

Para Atticus acudir a la ley y al sistema de justicia es la mejor manera de solucionar los problemas, sin necesidad de hacer uso de la violencia.

c. Su carácter. El carácter de ese abogado nos enseña que es posible vivir respetando a todos los seres humanos. Esa característica la demuestra cuando muestra absoluto respeto incluso al despreciable Bob Ewell.

En el argumento de cierre del juicio, al que ya nos referimos, no sólo hace alusión a su confianza en el sistema de justicia, sino -principalmente- a la igualdad como un elemento característico de todos los seres humanos, de modo que reproducimos un poco más de ese argumento:

“Pero hay una cosa en este país ante la cual todos los hombres son creados iguales; hay una institución humana que hace a un pobre el igual de un Rockefeller, a un estúpido el igual de un Einstein, y al hombre ignorante, el igual de un director de colegio. Esta institución, caballeros, es un tribunal. Puede ser el Tribunal Supremo de Estados Unidos, o el Juzgado de Instrucción más humilde del país, o este honorable tribunal que ustedes componen. Nuestros tribunales tienen sus defectos, como los tienen todas las instituciones humanas, pero en este país nuestros tribunales son los grandes niveladores, y para nuestros tribunales todos los hombres han nacido iguales” (p. 154-155).

El tráiler de esa película se puede ver aquí.

La novela, que se utilizó para hacer la presente nota, se puede descargar aquí

LMN/CRB

viernes, 30 de junio de 2017

Derecho y literatura: Crimen y castigo

Es una novela clásica de la literatura universal, escrita por el ruso Fiódor Dostoievski. Fue publicada por primera vez en 1866 en la revista El mensajero ruso, en doce partes y publicada después como novela.

La trama de la obra gira en torno a Rodión Raskólnikov (en algunas ediciones Rodia), quien era un estudiante que producto de la pobreza tuvo que dejar la escuela de derecho y que decide cometer un asesinato para poder conseguir dinero.

Rodión escribió un artículo que fue publicado en un diario local, mediante el cual justificaba que se cometan crímenes en determinadas circunstancias. En esa publicación llega a sostener que hay hombres ordinarios y hombres extraordinarios. Los seres ordinarios, según él, actúan únicamente de acuerdo a las normas de la moral y la ley; mientras que los extraordinarios pueden ser en cierta forma seres superiores, a quienes sí les está permitido violar toda norma. Esta última idea, sin lugar a dudas, nos hace recordar a la idea de Nietzsche acerca del Superhombre.

Bajo la idea de los seres superiores, Rodión identifica como uno de ellos a Napoleón, por lo que justifica sus actos y muertes que ocasionó, ya que los beneficios logrados eran mayores que los daños. Por esa razón él sostenía que a Napoleón había que homenajearlo a través del arte.

Raskonikov se sentía un ser superior que podía cometer el delito que se proponía, precisamente, en contra de un ser ordinario, a los que consideraba que no contaban con ningún derecho. Además, llega a pensar que con ese asesinato le haría un bien a la sociedad.

Aunque Rodión intenta convencerse de que tiene la conciencia tranquila, la realidad es que en su día a día se observa lo contrario. Los desequilibrios mentales que sufría lo hicieron sospechoso del crimen, los cuales se fueron incrementando cada vez más hasta hacer que confesara lo que hizo a las autoridades.

Aún confesando su delito, pensaba de la misma forma sobre los dos tipos de personas que, según él, existen, de modo que nunca reconoció la forma inmoral en que actuó. Aunque en realidad la novela muestra que el remordimiento fue la causa que lo llevó a confesar el asesinato cometido.

La novela se puede descargar aquí